Tres ideas que pueden facilitar una mudanza

Las mudanzas son motivo de estrés para la mayoría de las personas. En las casas se acumulan todo tipo de objetos personales además de muebles y ropa. Una vida, en definitiva, que hay que llevarse a cuestas cuando se produce el cambio de domicilio.

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Una buena mudanza no solo debe de ser rápida, también debe de ser muy respetuosa con nuestras cosas, sobre todo aquellas de más valor ya sea este material o sentimental. Para facilitar las cosas, ofrecemos tres consejos que ayudan a que las mudanzas sean un poco más sencillas.

1) Planifica la mudanza con tiempo: Es cierto que en algunas ocasiones los cambios llegan a nuestras vidas de una forma precipitada y no hay mucho espacio para la planificación, pero en la mayoría de los casos esto no es así.

Si sabes con antelación que te vas a mudar puedes ir adelantando trabajo. Hazte con un buen material de embalaje, especialmente cajas de diferentes tamaños y con la resistencia necesaria, y comienza a guardar ropa de otras temporadas y algunos objetos que no vayas a utilizar. De este modo, tendrás una gran parte del trabajo hecha sin necesidad de prisas.

No olvides anotar en cada caja lo que contiene. Así, la tarea de desembalar será mucho más sencilla.

2) Aprovecha la mudanza para deshacerte de todo aquello que no usas: Es algo muy humano acabar acumulando un montón de cosas que no utilizamos y que seguramente no vayamos a utilizar nunca más. Un ejemplo es la ropa que se guarda por si vuelve a ponerse de moda o por si esta vez sí, comenzamos la famosa dieta el lunes.

Quizás sea el momento para demostrar tu buen corazón (y tu espíritu práctico) y donar todo aquello que no estás usando y todavía esté en buen estado. De este modo te será menos duro deshacerte de las cosas, sabiendo que tendrán un buen destino.

3) Encárgate personalmente de tus objetos más preciados: Algunas empresas de mudanzas ofrecen servicios integrales. Acuden a tu casa, embalan todas tus cosas, desmontan los muebles y dejan todo en el nuevo hogar, tal y como estaba proyectado.

Pero en el caso de objetos personales valiosos, lo más recomendable es encargarse uno mismo de su embalaje, siempre que esto sea posible. De este modo todo estará tal y como deseamos y nos aseguraremos de no perder nada importante.

Tras todo esto solo queda la tarea más grata, la de planificar la decoración de la nueva casa y decidir cómo y con qué se va a vestir cada uno de sus rincones. Más tarde llegará la hora de desembalar, pero eso ya… es otra historia.

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